¡Agárrense, que el circo político mexicano está en su mejor momento! La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó su ambiciosa reforma electoral, pero la Cámara de Diputados le dio un portazo más épico que un final de telenovela. Con 259 votos a favor y 234 en contra, no alcanzó la mayoría calificada. Ni sus aliados del PVEM y PT la respaldaron. ¡Auch!
La propuesta, que prometía fortalecer la democracia y ahorrar lana, quería reducir senadores de 128 a 96, recortar presupuestos del INE, bajar sueldos de funcionarios electorales y achicar congresos estatales. También buscaba frenar el nepotismo y prohibir reelecciones consecutivas desde 2030. Pero, al parecer, los diputados no estaban de humor para cambios. ¿Democracia más barata? Mejor seguimos con el modelo “págale al primo”. Morena ya amenaza con un “Plan B” de leyes secundarias, porque si no pasa por la puerta, entrarán por la ventana.
No es la primera vez que el Congreso juega a ser el villano. Bajo Andrés Manuel López Obrador, la reforma eléctrica de 2022 fue rechazada, a pesar de querer darle superpoderes a la CFE y limitar a privados al 46% del mercado. Solo 275 votos a favor, lejos de los 334 necesarios. Peña Nieto vio su reforma educativa de 2013, con evaluaciones a maestros, ser derogada años después. Calderón y Fox también se estrellaron con reformas energéticas y fiscales, probando que en México negociar es más difícil que encontrar estacionamiento en viernes de quincena.
Así que, mientras Sheinbaum afila lápices para su próximo intento, el Congreso sigue siendo el ring donde las grandes ideas van a noquearse. ¿Logrará un gancho de izquierda con su Plan B o será otro round perdido? Esto está más emocionante que un partido en penales.


