Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum lanzó una teoría más intrigante que un thriller político: los senadores del Partido del Trabajo (PT) y de la oposición votaron contra la revocación de mandato del Plan B de la reforma electoral por puro “temor”. ¿Y a qué le temen? A que su nombre en la boleta sea como un imán de votos en las elecciones intermedias.
“Probablemente pensaron que si la presidenta aparece en la boleta, sin hacer campaña por ningún partido, algunos sacarían más tajada electoral que otros”, explicó Sheinbaum, como quien destapa una conspiración en una serie de intriga. Según ella, los senadores vieron en esta posibilidad un riesgo mayor que un mal cálculo en la lotería, temiendo que su presencia inclinara la balanza sin siquiera abrir la boca.
Sin embargo, la presidenta quiso bajar el drama un par de notches. “No tienen razón, porque una cosa es la revocación de mandato y otra muy diferente la votación constitucional”, aclaró, como si explicara que no por probar el pastel vas a comértelo entero. Según ella, no hay motivo para tanto pánico en los pasillos del Senado.
Este rechazo ha encendido las alarmas en el ajedrez político, dejando a todos especulando si es simple estrategia o un miedo genuino al “efecto Sheinbaum”. Mientras los senadores sudan la gota gorda imaginando boletas con superpoderes, la reforma electoral sigue en el limbo. ¿Será que realmente temen un tsunami de votos o solo están jugando a la defensiva? Por ahora, la presidenta parece tener el control del tablero, y el próximo movimiento promete ser de infarto.


