¡Agárrense, que este tren va sin frenos! La presidenta Claudia Sheinbaum, desde su púlpito matutino en “La Mañanera del Pueblo”, soltó la bomba: la empresa detrás del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que dejó 14 almas en el más allá tras un descarrilamiento, debe entregar un informe técnico. Sí, como si un examen sorpresa fuera a arreglar el desastre.
Resulta que la Fiscalía General de la República (FGR) ya señaló al exceso de velocidad como el villano de esta película de terror ferroviario. Mientras tanto, la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI) está haciendo su propio análisis, como un detective aficionado buscando pistas en un tren de juguete. Sheinbaum insiste en que los maquinistas son veteranos, con más años de experiencia que un chiste reciclado en WhatsApp, pero entonces, ¿por qué nadie pisó el freno? ATTRAPI tiene la misión de descifrar este misterio digno de una novela de Agatha Christie.
Por otro lado, la presidenta aclaró que el transporte de carga arrancará antes que el de pasajeros, y están buscando una certificación internacional para no repetir el papelón. Porque, claro, nada dice “seguridad” como un sello extranjero en un tren que ya se salió de las vías. Sobre las indemnizaciones, la FGR decidirá los montos caso por caso, en modo ninja: sin números públicos, todo discreto, y las víctimas pueden aceptar o pelear en los tribunales.
Al final, Sheinbaum promete colaboración total para esclarecer los hechos y hacer justicia. Esperemos que este tren no descarrile también en promesas, porque ya bastante drama tenemos con los rieles de la realidad.


