¡Qué casualidad tan sospechosa! Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, invitó a un café en Palacio Nacional a los peces gordos de Morena, incluyendo a Luisa María Alcalde, Andrés Manuel López Beltrán (hijo de AMLO) y otros pesos pesados como Adán Augusto López y Ricardo Monreal. Según ella, solo fue un “hola, ¿qué tal?” porque no los veía desde hace rato. ¿Reunión política? Qué va, puro cariño.
En su conferencia matutina, Sheinbaum juró que no se habló de reformas electorales ni de intrigas partidistas. “Me buscaron, los saludé, me contaron sus chismes y ya”, dijo con cara de quien organiza una cena familiar. También estaban Citlalli Hernández, Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado de la SEP, pero insiste que fue una plática de amigos, no un complot para conquistar el universo guinda. Claro, y nosotros creemos que el tráfico en la CDMX se resuelve con buena vibra.
Por otro lado, Sheinbaum aprovechó para aclarar el rollo del Tren Interoceánico, ese desastre ferroviario de diciembre que dejó 14 fallecidos y varios heridos. La presidenta mandó a la FGR a investigar a todos los involucrados, pero defendió a Gonzalo “Bobby” López Beltrán, otro hijo de AMLO, diciendo que su papel fue más decorativo que un florero en una oficina. “Solo revisó tiempos de construcción, no tocó ni un tornillo”, aseguró, mientras los panistas que lo denunciaron se quedaron con cara de “¿y ahora qué?”.
Total, entre reuniones “casuales” y trenes que descarrilan, México parece un reality show donde todos se conocen, pero nadie admite el guion. ¿Será que Palacio Nacional es el nuevo set de “La Casa de los Famosos”?


