Esta mañana, Claudia Sheinbaum reveló que tuvo una llamada de 15 minutos con Donald Trump, como si fueran viejos amigos arreglando el mundo desde un teléfono de línea fija. La presidenta mexicana tomó la iniciativa para charlar sobre seguridad, dejando claro que no todo es tacos y sombreros en esta relación bilateral.
En la conversación, que Sheinbaum describió como más amable que un vecino prestándote azúcar, abordaron temas serios como el fentanilo, cuyo cruce en la frontera bajó un 50%. Las muertes por esta droga cayeron un 43%, y los homicidios en México un 40%, cifras que Trump aparentemente aplaudió como si fueran ratings de su reality show favorito. Sin embargo, insistió en que aún hay tarea pendiente, como un jefe que nunca está satisfecho. También hablaron de comercio y migración, acordando seguir en contacto directo, porque al parecer WhatsApp no es suficiente para estos dos.
La reunión de la comisión conjunta entre México y EE. UU. ya tiene fecha: 22 y 23 de enero, en suelo gringo, para seguir lidiando con drogas y armas, un intercambio más complicado que trueques en un bazar. Sobre Venezuela, Trump curioseó la opinión de Sheinbaum sobre Nicolás Maduro, y ella dejó claro que no están en la misma sintonía, manteniendo los principios mexicanos más firmes que un tequila de buena marca. ¿Y la oferta de tropas militares de Trump? Rechazada más rápido que una cita en Tinder con mala foto.
Al final, Sheinbaum subrayó que el diálogo es la clave, incluso con diferencias. Nada de movilizaciones, solo charlas. Porque, como dice, la mejor política exterior empieza en casa, aunque a veces parezca una telenovela internacional.



Todas las cifras.
Frente: de los deseos