¡Agárrense, que el drama de la frontera ahora es un culebrón acuático! Este martes, el equipo de Claudia Sheinbaum se reúne virtualmente con el gabinete de Donald Trump para discutir la deuda de agua que México tiene con EE. UU. La Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó el encuentro, y la tensión está más alta que el recibo de luz en verano.
Encabezados por Brooke Rollins, secretaria de Agricultura, y Christopher Landau, subsecretario de Estado, los gringos quieren su parte del líquido vital conforme al Tratado de Aguas de 1944. Es la quinta reunión binacional del año, y Sheinbaum confía en un acuerdo, aunque la cosa pinta más complicada que armar un mueble de IKEA. Según ella, México ha entregado “mucha más agua” en 2025 gracias a lluvias generosas, pero Trump no está contento y lo grita en redes.
El expresidente exige 800.000 acres-pies de agua, unos 987 millones de metros cúbicos, por supuestos incumplimientos de los últimos cinco años, y quiere 200.000 acres-pies antes del 31 de diciembre. Sheinbaum contraataca: “Físicamente no se puede, el ducto al río Bravo no da para tanto”. Además, México necesita agua para consumo y agricultura, no solo para cumplir tratados. La mandataria insiste en que hay proyectos en marcha para entregar más de aquí a fin de año.
El acuerdo bilateral pide 1,75 millones de acres-pies cada cinco años, pero las limitaciones técnicas y las necesidades internas mexicanas complican todo. ¿Lograrán un trato o seguiremos con esta telenovela de dimes y diretes? Esto está más seco que un chiste en un funeral.


