Silvano Aureoles Conejo pasó su sexenio en Michoacán jugando a las escondidillas con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), negando su presencia mientras estos montaban franquicia tras franquicia en Tierra Caliente. Spoiler: el CJNG ganó el torneo de expansión territorial como si jugaran en modo fácil.
Todo comenzó en febrero de 2016 cuando el gobierno federal, con el aplauso de Silvano, anunció el fin de las autodefensas que antes combatían a Los Caballeros Templarios. Desmantelar estas fuerzas civiles fue como quitar al portero en pleno partido: muchos exintegrantes formaron sus propios grupitos criminales o se unieron a organizaciones existentes. El CJNG aprovechó el buffet libre de territorio y comenzó a disputar rutas de trasiego y extorsión agrícola en Buenavista, Tepalcatepec, Apatzingán y Aguililla como quien abre sucursales de conveniencia.
Sin autodefensas estorbando, cárteles locales como Los Viagras y el CJNG hicieron alianzas temporales estilo «hoy somos amigos, mañana quién sabe». Nicolás Sierra Santana, alias El Gordo, lideró a Los Viagras mientras el CJNG subía la violencia para controlar rutas como si estuvieran en oferta de Black Friday.
Silvano negó consistentemente la presencia del CJNG, culpando todo a «disputas locales». Mientras tanto, el exlíder de autodefensas Gregorio López Gerónimo lo acusó de tolerar el fortalecimiento criminal y tener vínculos con César Sepúlveda Arellano, alias El Botox, líder de Los Blancos de Troya y socio del CJNG. Cuando Silvano terminó su mandato en 2021, la Fiscalía michoacana identificó presunta colusión y enriquecimiento ilícito. Para noviembre de 2024, imágenes mostraron fuerzas combinadas CJNG-Viagras prometiendo «paz» en Tierra Caliente.
Actualmente, Silvano tiene ficha roja de Interpol tras escapar presuntamente a Estados Unidos con ayuda del CJNG. Irónico: el cártel que no existía ahora le paga el Uber internacional.


