Sinaloa se convirtió en el campo de batalla contra el narco con operativos que parecen sacados de una película de acción. El Grupo Interinstitucional, en la Operación Búsqueda, Localización y Destrucción de Laboratorios Clandestinos, desmanteló seis áreas de almacenamiento de precursores químicos en Cosalá, territorio del Cártel de Sinaloa. La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa (SSP) confirmó que se aseguraron más de 8 mil litros de sustancias usadas para fabricar drogas sintéticas.
Todo el material fue entregado a la Fiscalía General de la República (FGR) y destruido bajo protocolos estrictos, para que no termine en manos equivocadas. El operativo involucró al Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Secretaría de Marina (Semar), Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), FGR, Fiscalía General del Estado (FGE) y Policía Estatal Preventiva, en reconocimientos terrestres que parecen más intensos que una maratón de CrossFit.
Además, el 15 de diciembre, el Ejército localizó y destruyó un plantío de marihuana de 120 metros cuadrados en El Ranchito, Culiacán, con plantas de 80 centímetros de altura. Todo fue reducido a cenizas, como un mal chiste en una fogata. Paralelamente, desde el 14 de diciembre, un operativo en El Durazno, Badiraguato, y el “triángulo dorado” entre Sinaloa, Chihuahua y Durango, busca capturar a Aureliano Guzmán Loera, alias El Guano, hermano de El Chapo.
El Guano, líder del Cártel de Sinaloa, es buscado por EE. UU., que ofrece 5 millones de dólares por su cabeza. Controla rutas de narcotráfico desde Sinaloa, vía Sonora, hasta suelo gringo. Las autoridades prometen seguir golpeando al crimen organizado, mientras Sinaloa vive un reality de persecuciones más tenso que un final de temporada.


