
¡La tierra se movió otra vez! El Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo de magnitud 4.2 en el municipio de Ometepec, Guerrero, este 10 de noviembre a las 15:48 horas. El movimiento ocurrió a 17 km al suroeste del municipio, con una profundidad de 10.2 km, en las coordenadas 16.54 de latitud y -98.469 de longitud. Hasta ahora, las autoridades no han informado de daños, pero instan a mantenerse atentos a canales oficiales por si hay actualizaciones.
Este temblor, aunque modesto, es un recordatorio de que México vive en una zona tectónica activa, con decenas de sismos diarios, la mayoría imperceptibles. El SSN aclara que predecir temblores es imposible; no hay tecnología que anticipe cuándo ocurrirán. Por eso, muchos se preguntan: ¿por qué no sonó la alerta sísmica? Esta solo se activa si el sismo es detectado por los 96 sensores del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires), instalados desde Jalisco hasta Oaxaca, y si el epicentro está dentro de la zona de cobertura que incluye ciudades como Guadalajara, Acapulco y la CDMX. Si el temblor es cercano, la alerta puede llegar al mismo tiempo que las ondas sísmicas.
México tiene un historial de temblores devastadores, como los de 1985 (magnitud 8.2, epicentro en Guerrero) y 2017 (369 fallecidos, epicentro entre Puebla y Morelos). El más fuerte registrado fue en 1787, de 8.6 en Oaxaca, que incluso provocó un tsunami. Estudios del Cires advierten que la Brecha de Guerrero acumula energía para futuros grandes sismos.
Aunque este evento no parece grave, la prevención es clave. ¿Ya tienes tu mochila de emergencia lista? Mejor prevenir que lamentar, porque la tierra no avisa cuándo va a bailar.

