
¡Atención, legisladores, que el humo se está espesando! Colectivos antitabaco, liderados por la doctora Guadalupe Ponciano del Comité Interinstitucional para la Lucha del Control del Tabaco, Adriana Rocha de Polithink y Juan Núñez de Salud Justa Mx, alzaron la voz en una conferencia de prensa para exigir políticas públicas contra el tabaco calentado y las bolsas de nicotina en la reforma a la Ley General de Salud, que se discutirá esta semana en la Cámara de Diputados.
La doctora Ponciano soltó la bomba: todo producto con tabaco o nicotina es un peligro, sin niveles seguros de consumo. Adicción, enfermedades mortales y un gasto sanitario de 187,490 millones de pesos al año son la herencia del cigarrillo tradicional, que mata a 63,000 mexicanos anualmente. “Si dejamos entrar estos nuevos productos, crearemos una generación de jóvenes enganchados, futuros adultos enfermos”, advirtió, pidiendo a los diputados priorizar la ciencia sobre los intereses de la industria tabacalera, esos lobos con piel de vapeador.
Juan Núñez, por su parte, instó a la LXVI Legislatura a reforzar la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluyendo prohibiciones a vapeadores y dispositivos electrónicos. “El tabaquismo es el rey de las enfermedades crónicas en México. Que los legisladores no se dejen seducir por los cantos de sirena de la industria”, afirmó, asegurando que la gente respaldará a quien defienda la salud. Mientras, en la COP 11 en Ginebra, países latinos como México y Brasil destacaron por su lucha contra el tabaco, aunque pendientes como la reducción de daños aún esperan resolución.
Daniel Dorado y Gianella Severini, de la sociedad civil, celebraron avances globales, pero insisten: hay que blindarse contra las trampas de la industria. ¿Lograrán los diputados apagar este cigarro antes de que queme más vidas? Esto huele más sospechoso que un cenicero en una sala de yoga.

