
¡Nada dice «te apoyo» como un buen plato de sushi! El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, se lanzó un almuerzo de pescado de cola amarilla de Kagoshima y vieiras de Hokkaido para respaldar a Japón, justo cuando China anunció que bloqueará todas las importaciones de marisco nipón. ¿Diplomacia gastronómica o solo hambre?
Las tensiones están que arden entre China y Taiwán, isla que Pekín reclama como suya. La cosa se calentó más cuando la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtió que un ataque chino a Taiwán podría justificar una respuesta militar si amenaza la supervivencia de Japón. China, no muy contenta, respondió con su clásico combo de coerción económica, esta vez contra el sushi y compañía. Taiwán, que ya ha sufrido bloqueos de piñas y pescado por parte de Pekín, ve esto como otro capítulo de la saga de presión china.
Lai, con fotos en redes sociales, mostró su almuerzo como un guiño a Japón, mientras el ministro de Exteriores taiwanés, Lin Chia-lung, acusó a China de acosar a otras naciones con intimidación militar y económica. Lin incluso animó a los taiwaneses a visitar Japón y comprar más productos nipones para fortalecer la amistad. En Pekín, la portavoz Mao Ning insistió en que Taiwán es parte inseparable de China, y que ningún «espectáculo» de Lai cambiará eso.
Japón y Taiwán, a solo 110 kilómetros de distancia, comparten lazos culturales y comerciales, aunque no oficiales. ¿Será este sushi el inicio de una alianza más sólida o solo un bocado de solidaridad? Mientras tanto, China parece lista para servir un plato de drama aún más grande.

