¡Oriente Medio está en ebullición total! En el cuarto día de guerra, fuerzas de EE. UU. e Israel bombardearon sin piedad el centro de Teherán y objetivos clave en Irán, mientras la República Islámica sube el tono y amenaza con atacar “todos los centros económicos” de la región. ¡Esto está más descontrolado que un reality show!
Teherán tembló con explosiones todo el día. Israel golpeó la emisora estatal IRIB, zonas cerca del aeropuerto Mehrabad, instalaciones de misiles balísticos y el complejo nuclear subterráneo de Minzadehei. En la ciudad santa de Qom, un ataque aéreo destruyó el edificio de la Asamblea de Expertos, que elige al sucesor del fallecido ayatolá Alí Jamenei. Donald Trump, no se quedó atrás y presumió que su ejército arrasó cerca de 2,000 objetivos navales y aéreos iraníes, afirmando que “casi todo ha sido destruido”. ¡Como si estuviera jugando a un videojuego en modo dios!
El conflicto se extendió como reguero de pólvora a Líbano, con ataques contra Hezbolá, y alcanzó las monarquías petroleras del Golfo. Decenas de miles de viajeros están varados, y el estrecho de Ormuz, vital para el petróleo, está paralizado. La violencia también salpicó sedes diplomáticas: un dron rozó el consulado yankee en Dubái sin víctimas, pero la embajada en Arabia Saudita fue atacada y cerrada, igual que las de Kuwait y Líbano.
Irán no se cruza de brazos y promete convertir el Golfo en un campo de batalla económico. ¿Será esto el preludio de un caos mayor o solo bravatas? Mientras las bombas caen, el mundo contiene el aliento.


