México dejó de reírse de los memes y se puso serio con el movimiento therian, una identidad que mezcla humano y animal a nivel espiritual. Un video viral en TikTok, grabado en Parque Las Riberas de Culiacán, Sinaloa, muestra a dos jóvenes con máscaras de perro paseando en cuatro patas. Sin filtros ni IA, el clip es tan real como el tráfico en hora pico.
El avistamiento explotó en redes, alimentado por el creciente interés en los therians, sobre todo tras un caso en Argentina donde se les vinculó a una presunta agresión. Pero en Culiacán no es un hecho aislado: en Facebook circula una convocatoria para un encuentro therian el 21 de febrero en el mismo parque, y se rumora otro en Ciudad Universitaria, CDMX. ¿Los primeros aullidos oficiales de esta comunidad en el país? Parece que sí. Los therians, abreviatura de therianthropy, se identifican espiritualmente con animales, aunque saben que biológicamente son humanos. No son hombres lobo de película, sino una subcultura nacida en los 90 en foros de internet como Usenet, donde fans del cine de horror compartían su conexión con lobos y otras criaturas.
La psicología lo estudia sin etiquetarlo como enfermedad. No está en manuales como el DSM-5, pero investigaciones del International Anthropomorphic Research Project dicen que no es patología, aunque algunos therians describen una disforia similar a la de género, pero con especies. Distinto a la licantropía clínica, esto es más una identidad de nicho.
Así que, mientras Culiacán se prepara para más encuentros, México empieza a mirar a los therians no como meme, sino como un rugido que pide ser entendido.


