En un giro digno de un reality show, Tom Homan, el zar fronterizo de Donald Trump, anunció este jueves en Mineápolis que la operación especial contra migrantes en Minnesota está por terminar. Sí, después de semanas de redadas que parecían un episodio de “Cops” con esteroides, se acaba el drama.
Desde diciembre, miles de agentes federales invadieron el estado como si buscaran extraterrestres, no personas. El resultado: caos total, vecinos furiosos, activistas en pie de guerra y, trágicamente, dos fallecidos por disparos de agentes. Homan, con cara de quien pide disculpas por arruinar la barbacoa del vecino, dijo que Trump dio el visto bueno para recoger los juguetes y marcharse. Pero ojo, no es un adiós definitivo; solo un “nos vemos en otro lado”. La próxima semana, estos agentes serán reubicados a sus bases o enviados a montar el mismo show en otra ciudad. Porque, claro, las leyes de inmigración no toman vacaciones.
Los demócratas, mientras tanto, exigen reformas al ICE que suenan más utópicas que un mundo sin Wi-Fi: nada de patrullas móviles, caras descubiertas y órdenes judiciales para todo. Pero con republicanos y demócratas peleando como gatos y perros sobre el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, un cierre gubernamental parcial podría llegar este viernes.
Así que, mientras Homan promete seguir “haciendo cumplir la ley” como un sheriff de película barata, el resto del país cruza los dedos para no ser el próximo escenario de este circo migratorio. ¿Próxima parada? Quién sabe, pero seguro vendrá con palomitas y polémica.


