¡Fiesta de Año Nuevo que terminó en pesadilla! El dueño del bar Le Costellation, en la lujosa estación de esquí suiza Crans-Montana, afirmó este viernes que se cumplieron todas las normas de seguridad, pese al incendio mortal del 1 de enero que dejó 40 muertos y 119 heridos, en su mayoría jóvenes.
Jacques Moretti, propietario francés del bar junto a su esposa Jessica, aseguró al diario Tribune de Genève que el local pasó “tres inspecciones en diez años”. Situado en la planta baja de un edificio residencial, Le Costellation tiene capacidad para 300 personas, más 40 en la terraza, según la web de la estación. Sin embargo, testigos apuntan que el sótano, donde comenzó el fuego, solo conectaba con la planta baja por una escalera que algunos llaman “estrecha”, como si fuera un pasillo de película de terror.
La fiscal del cantón de Valais, Béatrice Pilloud, confirmó que las normas de seguridad son el eje central de la investigación. Todo indica que el incendio empezó por bengalas o velas sobre botellas de champán, un detalle que suena más a celebración descontrolada que a plan seguro. Los Moretti, ilesos salvo heridas leves de Jessica, fueron interrogados como testigos. Jacques no estaba en el bar durante el siniestro, sino en otro local de la pareja, mientras Jessica sí presenció el caos.
Sus declaraciones ayudaron a mapear el local, detallar renovaciones y listar a los presentes. Por ahora, no hay responsabilidades penales claras, pero esta tragedia huele a más drama que un reality en horario estelar. ¿Normas cumplidas o descuido fatal? La investigación promete destapar la verdad.


