
Un incendio monstruoso ha sacudido Hong Kong, calcinando un complejo de rascacielos residenciales en el distrito de Tai Po y dejando al menos 65 muertos. Los bomberos buscan a más de 250 desaparecidos tras el peor siniestro en décadas, mientras la ciudad semiautónoma china se lame las heridas.
El fuego arrancó el miércoles por la tarde en Wang Fuk Court, una urbanización de ocho torres con 2,000 apartamentos, rodeada de andamios de bambú altamente inflamables debido a obras en curso. Las llamas, como un dragón desatado, treparon por los edificios de 31 plantas, visibles aún el jueves desde algunas ventanas carbonizadas. Los rescatistas rociaban los restos humeantes mientras hospitales reportaban 12 personas críticas, 29 graves y 17 estables. Cuatro torres están apagadas, tres bajo control y una milagrosamente intacta.
La comunidad se volcó a ayudar, con multitudes organizando apoyo en las calles. “El espíritu de Hong Kong es unirnos en la desgracia”, dijo Stone Ngai, de 38 años, desde un puesto improvisado. Pero las alarmas fallaron, y residentes como Suen tuvieron que golpear puertas para alertar a vecinos. Wong Sik-kam, cuyo hijo bombero lucha contra el fuego, vio su hogar de 40 años reducido a cenizas. “Pensé que era un fueguito cualquiera, pero todo el complejo se convirtió en una antorcha”, relató.
Las autoridades investigan si los andamios y mallas plásticas avivaron el desastre, mientras detuvieron a tres hombres por dejar espuma inflamable en el lugar. El jefe ejecutivo, John Lee, ordenó inspeccionar urbanizaciones en obras. Xi Jinping pidió minimizar pérdidas, pero con el viento y las cenizas como cómplices, este incendio ha dejado una marca imborrable en una ciudad que creía haber domado estas tragedias.

