En un giro que ni el cine de acción más exagerado podría imaginar, la Fiscalía de la CDMX capturó a Gaby “N” por un accidente vial el 3 de enero en Iztapalapa que terminó con la vida de Roberto Hernández, un motociclista de 52 años. Esta señora, al parecer, pensó que las calles eran su circuito personal de destrucción.
El drama ocurrió en el cruce de Eje 6 Sur y Periférico Oriente, donde Gaby “N”, al volante de un Honda City azul, impactó la moto de Roberto. Pero aquí no hubo freno ni remordimiento: lo arrastró varios kilómetros, con el cuerpo prensado bajo el auto, hasta que un tope lo desprendió. Cámaras del C5 captaron todo, incluso cómo ella llegó tranquilamente a su casa en Nezahualcóyotl, Estado de México, y luego abandonó el vehículo en Ciudad Lago, como si nada.
La Policía de Investigación la rastreó hasta Ejutla de Crespo, Oaxaca, con ayuda de la Fiscalía local, y ahora está en el Centro Femenil de Santa Martha Acatitla. Enfrenta cargos por homicidio calificado, un delito que, según el Código Penal de la CDMX, podría costarle de 8 a 20 años de prisión, más una multa por omisión de auxilio. La Fiscalía tiene videos, peritajes mecánicos, entrevistas y reconstrucciones para probarlo ante un juez.
Este caso pone en la mesa una verdad incómoda: hay quienes manejan como si la vida fuera un videojuego sin consecuencias. Mientras la Fiscalía promete seguir informando, queda claro que las calles no son un set de filmación. ¿El final? Que la justicia no sea solo un cameo en esta historia.


