¡Qué manera de empezar el día! Un incendio en la Refinería Olmeca, en Paraíso, Tabasco, dejó un saldo trágico de cinco fallecidos este martes, incluyendo a una trabajadora de Petróleos Mexicanos (Pemex). Aunque la empresa jura que todo está bajo control, el humo negro que se vio desde el espacio (bueno, casi) puso los nervios de punta a trabajadores y vecinos.
El siniestro, detectado a las 6:00 horas fuera de la barda perimetral del área de almacenamiento de hidrocarburos, fue un caos que movilizó a los cuerpos de emergencia como si fuera una escena de película de acción. Pemex lamentó las pérdidas, envió condolencias y aseguró que atiende a los lesionados, aunque no soltó prenda sobre las identidades de las otras cuatro víctimas. Las imágenes en redes sociales mostraron columnas de humo tan densas que parecían un filtro de Instagram apocalíptico.
¿La causa? Culpan a las lluvias torrenciales que desbordaron aguas aceitosas fuera de la refinería, creando un charco inflamable que solo necesitaba una chispa para convertirse en barbacoa industrial. Pemex insiste en que no hay riesgo para la población ni para los trabajadores, y que las instalaciones principales están intactas, operando como si nada hubiera pasado. Su área de Salvaguardia Estratégica ya está jugando a los detectives con las autoridades para aclarar el desastre.
La Refinería Olmeca, joya del gobierno de López Obrador inaugurada en 2024 tras retrasos épicos, sigue funcionando, pero este incidente deja un sabor amargo. ¿Será que la madre naturaleza está enviando facturas por correo urgente? Pemex promete seguir investigando, mientras todos cruzamos los dedos para que no haya más sorpresas ardientes.


