
El incendio del 1 de noviembre en la tienda Waldo’s de Hermosillo, que dejó 23 muertos y una docena de heridos, sigue causando indignación, especialmente tras el testimonio de Xenia Flores, exempleada del local. En un video viral, Xenia relató que, al iniciar en julio de 2024, supervisores y gerentes pidieron a los empleados registrar pertenencias y vestimenta “por si un día se quema todo”. Aunque entonces lo tomó a broma en sus redes, tras la tragedia afirmó: “Esto pudo evitarse con normas, protocolos y revisiones constantes”.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmó 23 fallecidos, incluyendo seis menores, 12 mujeres adultas (una embarazada) y cinco hombres, todos identificados y entregados a sus familias. Entre las víctimas están Marcos González, Johana Guadalupe Hernández y otros, con edades y orígenes diversos, como un hombre de 63 años de Guadalajara. La explosión, a las 14:00 horas, atrapó a clientes por humo y llamas, mientras imágenes muestran la fachada destruida y ennegrecida.
La FGJES reveló que Waldo’s carecía de autorización de Protección Civil desde 2021, sin plan interno ni revisiones de seguridad eléctrica o contra incendios. Como respuesta, 68 sucursales en Sonora fueron clausuradas para inspecciones, y se investigan omisiones en permisos municipales, estatales y federales, incluyendo contratos de mantenimiento y seguros. Equipos de emergencia trasladaron a los heridos a hospitales y removieron escombros para descartar más víctimas.
Patricia Duarte Franco, del Movimiento 5 de Junio, vinculado a la tragedia de la Guardería ABC, criticó la repetición de desastres por falta de controles y permisos laxos. ¿Será esta tragedia un llamado de atención definitivo o solo otro capítulo de negligencia? La comunidad exige justicia y seguridad.

