¡Sorpresa en la tierra de las oportunidades! El gobierno de Donald Trump ha decidido que los refugiados legales, esos que ya pasaron el filtro para entrar a Estados Unidos, ahora tendrán que enfrentarse a un segundo round de escrutinio. Según un memorándum del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) del 18 de febrero, presentado en un tribunal federal, estos recién llegados deben ser detenidos un año después de su admisión para una “inspección” extra. ¿Seguridad pública o reality show migratorio? Ustedes decidan.
La nueva regla, que rompe con la política de 2010 que evitaba detenciones por no obtener la residencia permanente, autoriza a los funcionarios de inmigración a retener a refugiados mientras solicitan su tarjeta verde. El DHS argumenta que esto alinea las reevaluaciones con otros procesos de admisión. Mientras tanto, el número de detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha subido un 75% desde que Trump asumió el cargo el año pasado, tras ganar las elecciones de 2024 con su dura postura migratoria.
Organizaciones como AfghanEvac y HIAS han estallado en críticas. Shawn VanDiver llamó a esto un “cambio imprudente”, mientras HIAS advierte del daño a miles que huyeron de violencia y persecución. Y en Minnesota, un juez federal, John Tunheim, ya bloqueó temporalmente una política similar en enero, afectando a unos 5,600 refugiados, por posibles violaciones a estatutos federales.
Trump parece decir: “Te dejamos entrar, pero no te relajes”. ¿Protección o paranoia? Esto tiene más giros que un culebrón, y los refugiados están atrapados en el guion. Algo me dice que la “tierra de la libertad” viene con letra pequeña y un candado extra.


