¡El Golfo Pérsico está más tenso que un thriller de espías! Arabia Saudita, Catar y Omán han estado jugando a los diplomáticos de emergencia para disuadir a Donald Trump de lanzar un ataque contra Irán. Un alto funcionario saudita, en modo incógnito, reveló que Washington aceptó darle a Teherán un chance de mostrar “buena voluntad”. ¿Paz o pausa dramática?
La mediación, destinada a evitar un desmadre regional, llega mientras EE. UU. evacúa parcialmente personal de una base en Catar y refuerza la seguridad en misiones diplomáticas en Arabia Saudita y Kuwait, temiendo represalias iraníes. Teherán, no muy sutil, advirtió que respondería atacando objetivos militares y navales estadounidenses en el Golfo. Pero hay un giro: la Casa Blanca dice que Irán suspendió 800 ejecuciones de manifestantes tras amenazas de “graves consecuencias” de Trump. La portavoz Karoline Leavitt confirmó que esas ejecuciones, planeadas para el miércoles, fueron pausadas. Aun así, EE. UU. mantiene “todas las opciones sobre la mesa” y soltó nuevas sanciones contra funcionarios y redes financieras iraníes.
Irán, meanwhile, está en caos interno. Desde el 28 de diciembre, protestas por el costo de vida se convirtieron en un movimiento contra el régimen teocrático. Organizaciones como Iran Human Rights denuncian una represión brutal con al menos 3,428 muertos, aunque no hay cifras oficiales. Con internet restringido hace una semana, videos filtrados muestran cuerpos en la morgue de Kahrizak, al sur de Teherán, mientras familias buscan a sus seres queridos.
El Consejo de Seguridad de la ONU y Suiza, como mediadora, están atentos. ¿Logrará la diplomacia evitar un desastre o Trump apretará el botón? Esto está más incierto que el final de una serie de culto.


