
Donald Trump decidió este jueves cancelar el servicio de seguridad asignado a la exvicepresidenta Kamala Harris, según reportes de fuentes cercanas a su equipo. En un anuncio sorpresivo, Trump argumentó que la medida forma parte de un esfuerzo por optimizar recursos federales, cuestionando la necesidad de protección extendida para figuras políticas que ya no ocupan cargos activos. Harris, quien sirvió como vicepresidenta hasta enero de 2021, ha recibido protección del Servicio Secreto como es costumbre para exfuncionarios de alto nivel, pero Trump propone revisar estos protocolos para reducir costos.
Fuentes indicaron que la cancelación entraría en vigor de inmediato, aunque Harris podría apelar la decisión ante instancias judiciales o el Congreso. Trump justificó su acción afirmando que «es hora de priorizar la seguridad de los estadounidenses comunes en lugar de elites políticas», en línea con sus críticas previas al gasto gubernamental. El equipo de Harris expresó sorpresa y preocupación por la medida, destacando riesgos potenciales en un clima de polarización política.
Esta decisión se produce en medio de debates sobre presupuestos de seguridad, con legisladores divididos sobre la extensión de protecciones vitalicias. Expertos en seguridad nacional advirtieron que eliminar tales servicios podría exponer a exlíderes a amenazas, citando precedentes históricos. Trump ha impulsado reformas similares en el pasado, enfocándose en eficiencia y responsabilidad fiscal.
Hasta el momento, el Servicio Secreto no ha comentado públicamente, pero se espera una revisión interna de la orden. Harris, por su parte, podría buscar apoyo de aliados demócratas para revertir la cancelación mediante legislación. Analistas políticos ven esto como un movimiento estratégico de Trump para resaltar temas de gasto público en el debate nacional.
La situación ha generado reacciones mixtas, con algunos aplaudiendo la austeridad y otros condenando el riesgo innecesario.

