Donald Trump ha decidido ponerle candado a la frontera de Estados Unidos, ampliando este martes la prohibición de viajes a ciudadanos de siete países, incluyendo Siria y a quienes porten pasaportes de la Autoridad Palestina. La Casa Blanca, con su habitual tono de reality show, aseguró en redes sociales que Trump solo quiere “proteger la seguridad” del país y evitar que extranjeros “desestabilicen la cultura, el gobierno o los principios fundacionales”. ¡Vaya filtro de entrada!
La medida llega tras un ataque en Siria que dejó dos soldados y un civil estadounidenses muertos, justo cuando Trump intentaba lavar la imagen de ese país tras la caída de Bashar al Asad. Las autoridades sirias culparon a un miembro de seguridad con “ideas islamistas extremistas” que estaba por ser despedido. Mientras, la prohibición a los pasaportes palestinos, ya aplicada de manera informal, es un guiño a Israel, en medio de tensiones por el reconocimiento de un Estado palestino por potencias como Francia y Reino Unido.
La lista negra también incluye a países africanos en extrema pobreza como Burkina Faso, Malí, Níger, Sierra Leona y Sudán del Sur, además de Laos en el sudeste asiático. Trump parece haber sacado el mapa y señalado al azar con un dardo, dejando a miles sin chance de pisar suelo yankee. ¿Seguridad nacional o simplemente un portazo épico?
Al final, esta jugada de Trump tiene más drama que una telenovela de horario estelar. ¿Será una muralla impenetrable o solo un titular más para su colección? Que alguien le pase un café al Tío Sam, porque parece que no dormirá tranquilo.


