Donald Trump ha sido acusado de darle un martillazo a los cimientos de la democracia estadounidense, según el informe anual de Human Rights Watch publicado el miércoles. La organización, con un tono más dramático que una novela de intriga, señala que las políticas migratorias del presidente republicano, las amenazas al voto y otros caprichos han puesto a la democracia en modo “crisis existencial”.
Philippe Bolopion, director de HRW, no se guardó nada: dijo que la democracia global está tan mal que parece que retrocedimos a 1985, con EE. UU., Rusia y China menos libres que hace 20 años. Según él, el 72% de la humanidad vive bajo autocracias, y Trump ha convertido a su país en un circo hostil, socavando controles y equilibrios como si fueran castillos de naipes. Bolopion también criticó la retórica nacionalista y el trato a inmigrantes, describiendo agentes enmascarados con equipo militar como extras de una película de acción barata, mientras deportaciones masivas y prisiones infernales en El Salvador alimentan protestas.
La Casa Blanca, en cambio, contraatacó diciendo que HRW padece “síndrome de trastorno por Trump”. Su portavoz, Anna Kelly, afirmó que el presidente ha hecho más por los derechos humanos que cualquier activista, desde terminar guerras hasta proteger libertades religiosas. Trump incluso se autoproclamó digno del Nobel de la Paz, aunque HRW se ríe de eso, acusándolo de ignorar atrocidades en Ucrania, Sudán y Gaza.
Bolopion advierte que en 2026 la batalla por los derechos humanos se jugará en EE. UU., con consecuencias globales. ¿Será Trump el héroe que dice ser o el villano de esta historieta? Esto está más confuso que un meme viral sin contexto.


