Donald Trump, autoproclamado “líder” de la región, recibirá el 7 de marzo en Miami a los presidentes de Argentina, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Honduras, en la primera cumbre regional desde que asumió hace un año. Según un funcionario de la Casa Blanca a la AFP, esta reunión es el nuevo reality show de Trump, quien ve a América Latina como el patio trasero que debe defender de las garras de China.
Estos mandatarios, más o menos alineados con el republicano, son piezas clave en su estrategia de “palo y zanahoria”: intervenciones en Venezuela, bloqueos a Cuba y amenazas a Brasil o Colombia si se rebelan. Pero Trump, fiel a su estilo de giros inesperados, también coquetea con líderes como Lula de Brasil o Gustavo Petro de Colombia, tras meses de insultos. Entre los invitados, Javier Milei de Argentina es su favorito, un bromance que empezó en las fiestas post-victoria de Trump en 2024. Argentina ya recibió ayuda financiera y firmó tratados comerciales, y ahora abre sus yacimientos de tierras raras a inversión yanqui.
Nayib Bukele de El Salvador es otro aliado estrella, colaborando con la política antimigratoria de Trump al recibir deportados y encerrar criminales en sus cárceles. Santiago Peña de Paraguay, Rodrigo Paz de Bolivia, Daniel Noboa de Ecuador y Tito Asfura de Honduras también buscan imitar el modelo de seguridad de Bukele, cada uno con su agenda. Asfura, respaldado por Trump en su campaña y un polémico conteo electoral, pide revivir el TPS para hondureños. Bolivia y Ecuador, con minerales y petróleo, tienen cartas para negociar.
Trump, renombrando la Doctrina Monroe como “Donroe”, se planta como el sheriff del hemisferio. ¿Cumbre de las Américas en 2025? Pospuesta. Por ahora, Miami será su saloon.


