Donald Trump lanzó este jueves un ultimátum más tenso que un reality de eliminación: Irán tiene diez días para llegar a un “acuerdo significativo” o, palabras suyas, “pasarán cosas malas”. Tras reanudar diálogos en febrero por primera vez desde la guerra de 12 días de 2025, Washington y Teherán han tenido dos rondas de charlas, pero el ambiente sigue más caliente que un desierto en verano.
Mientras Estados Unidos refuerza su presencia militar en Oriente Medio e Irán juega a maniobras navales con Rusia en el mar de Omán, Trump advirtió que podría “ir un paso más allá” si no hay pacto. La Casa Blanca, por Karoline Leavitt, ya soltó que hay “muchos motivos” para un ataque. Israel, el eterno rival de Irán, también entró al ring: Benjamin Netanyahu amenazó con una respuesta “inimaginable” si los ayatolás se pasan de listos.
El meollo del asunto es el programa nuclear iraní. Teherán, liderado por Mohamad Eslami, defiende su “derecho” a enriquecer uranio para fines civiles, mientras niega querer la bomba, algo que Occidente e Israel no compran. Irán pide limitar las charlas al tema nuclear y el fin de sanciones que ahogan su economía, pero Trump exige incluir misiles balísticos y el cese de apoyo a grupos hostiles a Israel.
Con Rusia pidiendo calma y reportes de CNN y CBS sobre posibles ataques estadounidenses este fin de semana, la tensión está por las nubes. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, dice que no quieren guerra, pero tampoco se dejarán mangonear. ¿Acuerdo o explosión? Diez días para saber si esto termina en abrazo o en caos.


