
¡Trump saca pecho por los minerales! Este jueves, su gobierno lanzó una lista actualizada de materiales esenciales para la economía y seguridad nacional de EE. UU., añadiendo al cobre —el superhéroe de los vehículos eléctricos, redes eléctricas y centros de datos— y al carbón metalúrgico. Es como si el Departamento del Interior dijera: “¡A minar se ha dicho!”
Esta lista no es solo un papelito; guía inversiones federales, permisos y la estrategia mineral del país. El objetivo es claro: impulsar la minería local y reducir la dependencia de importaciones, especialmente de China, que domina el refinado global como si fuera el jefe final de un videojuego. Washington quiere blindarse contra crisis de suministro o bloqueos de exportación, asegurando materiales para defensa, fabricación y energías limpias. Además, señala a inversores privados dónde hay oro estratégico (o cobre, más bien).
El cobre, usado en todo, desde electrónica hasta construcción, es la nueva joya de la corona. Freeport-McMoRan, el mayor productor de cobre en EE. UU., con siete minas y una fundición, podría ganar más de 500 millones de dólares al año en créditos fiscales gracias a la Ley de Reducción de la Inflación de 2022 por esta designación. Aunque sus minas tienen menos cobre por roca que en otros países, elevando costos, pidieron este estatus como quien pide un salvavidas.
El Departamento del Interior lo resume: los minerales críticos son la base de la seguridad, economía e innovación. Así que, mientras Trump juega al rey Midas, uno se pregunta: ¿logrará convertir el cobre en oro nacional o solo en un buen titular?

