Donald Trump, en su estilo de siempre, aseguró que “prácticamente no queda nada” por atacar en Irán y que la guerra acabará “pronto”, como si fuera el director de una película que decide cuándo cortar. En una entrevista con Axios, soltó que todo termina “cuando yo quiera”.
Hablando con periodistas en la Casa Blanca antes de despegar, Trump prometió “una gran seguridad” en el estrecho de Ormuz “muy pronto”, como si tuviera una varita mágica para calmar ese polvorín por donde pasa el petróleo mundial. Sin embargo, sus mensajes del día fueron un carrusel de contradicciones. Más tarde, en Hebrón, Kentucky, ante sus seguidores, insistió en que EE. UU. debe “acabar el trabajo” y no irse “antes de tiempo”, como un contratista que no quiere dejar una obra a medias.
El conflicto, que está sacudiendo a Irán y la región, también tiene a Trump echando mano de las reservas petroleras estratégicas de EE. UU. En una visita a una empresa en Cincinnati, admitió que tendrá que reducirlas “un poco” para aliviar la crisis de precios desatada por el caos en Ormuz. Parece que el plan es terminar la guerra, pero no sin antes gastar algunos ahorros energéticos, como cuando usas tus ahorros para pagar la cuenta de un restaurante caro.
En fin, Trump juega al estratega mientras el mundo espera que “pronto” no sea solo una promesa vacía. ¿Será este el final de la telenovela bélica o solo un capítulo más? Esto está más impredecible que un reality show con giros de guion cada cinco minutos.


