¡Atención, nerds y robots! Donald Trump ha decidido que la inteligencia artificial es demasiado importante para dejarla en manos de los estados, así que este lunes anunció un decreto para quitarles el control. Según él, la IA es la clave para que Estados Unidos domine el mundo, no para hacer memes más rápidos.
Trump está más paranoico que un conspiranoico en TikTok, preocupado por perder la ventaja frente a China en esta carrera tecnológica. La IA no solo es un asunto de seguridad nacional, sino también el juguete favorito de los inversionistas, que le tiran billetes como si fuera un strip club de Silicon Valley. Pero no todo es código y champagne: el Congreso, con demócratas y hasta republicanos, mira esta movida con más desconfianza que a un email de un príncipe nigeriano, temiendo que la IA desate un caos económico y social.
En su estilo de gritar en mayúsculas, Trump posteó que no puede haber 50 estados metiendo la pata en las reglas de la IA, porque eso sería como dejar a un grupo de toddlers manejar un cohete espacial. “¡La IA será destruida en su infancia si no actuamos!”, bramó, prometiendo una orden ejecutiva de “una sola regla” para todo el país esta semana.
¿Es Trump el salvador de la IA o solo quiere ser el Skynet de la Casa Blanca? Mientras los estados se preparan para pelear, esto parece más desordenado que un chat de grupo con 50 administradores. Que alguien le explique a Trump que no todo se soluciona con un decreto y un tuit furioso.


