Donald Trump, en una épica llamada a CBS, proclamó que la guerra con Irán está «prácticamente terminada», como si hubiera aplastado un videojuego en modo fácil. Según él, Irán se quedó sin marina, fuerza aérea y hasta sin WhatsApp. ¿Calendario de cuatro a cinco semanas? Ya está «muy avanzado», dice el mandamás.
En los últimos días, Trump ha estado repartiendo boletines de guerra como si fuera un influencer de batallas, insistiendo que los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel, iniciados el 28 de febrero, dejaron a Irán en ruinas. «Sus misiles son como fuegos artificiales de tianguis, y sus drones caen como moscas», aseguró, mientras juraba que militarmente no les queda ni un silbato. Sin embargo, el Pentágono parece estar en otra sintonía, admitiendo que «apenas han empezado a luchar». ¿Alguien tiene el guion de esta película? Cuando le preguntaron si el fin está cerca, Trump soltó un misterioso «solo yo lo sé», como si fuera el oráculo de Delfos con peluquín.
Sobre el estrecho de Ormuz, donde los petroleros están más parados que un lunes por la mañana, Trump amenazó con «tomar el control» de la zona, haciendo que los precios de la energía se disparen más que un cohete de Elon Musk. Y respecto al nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, que reemplazó a su padre asesinado, Ali Jamenei, Trump fue tajante: «No tengo mensaje para él, ni hola ni adiós». Al parecer, tenía otro candidato en mente, según confesó al New York Post, donde también admitió no estar «contento» con el nombramiento.
Total, Trump juega a ser el estratega definitivo mientras el mundo se pregunta si esto es un reality show o una crisis real. ¿Tomará Ormuz como quien pide pizza a domicilio? Solo él lo sabe, o eso dice. Esto está más confuso que un chat de grupo sin moderador.


