Donald Trump ha vuelto a encender la mecha internacional con comentarios que parecen sacados de un guion de comedia de bajo presupuesto. En una entrevista con Fox News, el expresidente aseguró que los aliados de la OTAN en Afganistán se quedaron “un poco al margen”, como si fueran extras en una película de guerra mientras Estados Unidos hacía todo el trabajo pesado.
El primer ministro británico, Keir Starmer, no se lo tomó a risa y calificó las palabras de Trump de “insultantes” y “deplorables”, como si le hubieran cancelado su serie favorita en Netflix. Starmer defendió el sacrificio de las tropas británicas, que perdieron 457 vidas en la intervención liderada por EE. UU. tras el 11-S para expulsar a Al Qaeda. “Si yo hubiera dicho algo así por error, me disculparía más rápido que un político en campaña”, soltó, mientras su portavoz recalcaba el orgullo por las fuerzas armadas del Reino Unido, que desplegaron a más de 150,000 soldados entre 2001 y 2021.
Otros políticos británicos, desde el ministro de Defensa John Healey hasta la líder conservadora Kemi Badenoch, también arremetieron contra Trump, recordando que las tropas de la OTAN, incluyendo a Canadá con 158 caídos y Francia con 89, pelearon codo a codo con EE. UU. durante dos décadas. Hasta la diputada Emily Thornberry lo llamó un “insulto” a las familias de los fallecidos.
Total, Trump ha logrado unir a los británicos más que un partido de fútbol en la Eurocopa, pero no precisamente por las razones correctas. Mientras tanto, uno se pregunta si su próxima declaración será que él solo ganó la guerra con un tuit. Esto pinta más feo que un reality show sin presupuesto.


