¡Trump baja el tono, pero el drama sigue en Minnesota! El presidente de Estados Unidos afirmó el viernes que no ve necesidad inmediata de invocar la Ley de Insurrección para controlar las protestas contra las redadas migratorias en ese estado. Apenas un día antes, había amenazado con usarla, manteniendo a todos al borde del asiento.
“Si fuera necesario, la usaría. No creo que haya ninguna razón para usarla en este momento”, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca, refiriéndose a la ley que permite desplegar soldados en suelo estadounidense. Su cambio de postura llega tras una semana de tensiones más calientes que un debate en redes sociales. Las protestas explotaron después de que, el 7 de enero, un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) matara a balazos a Renee Good en Minneapolis, la ciudad más poblada de Minnesota.
La muerte de Good desató una ola de indignación, con manifestantes en las calles exigiendo respuestas mientras el humo de la controversia no se disipa. Trump y otras autoridades gubernamentales han defendido la acción del agente, echando más leña al fuego de un debate migratorio que ya estaba que ardía. ¿Justicia o abuso de poder? La opinión pública está más dividida que un pastel en una fiesta de cumpleaños.
Por ahora, el presidente parece optar por la cautela, guardando la carta de la Ley de Insurrección en la manga. Pero con Minneapolis como epicentro de la furia, nadie sabe si este frágil alto al fuego durará. ¿Se calmarán las aguas o seguirá el caos? Minnesota espera, y el resto del país observa con el aliento contenido.


