Donald Trump soltó la bomba este lunes: hay «puntos de acuerdo importantes» con Irán, aunque Teherán jura que no está charlando con nadie. Según el magnate, las supuestas pláticas son con alguien «del más alto nivel», pero no el líder supremo. ¿Un misterio más grande que el final de un thriller de Netflix?
Antes de subirse al Air Force One rumbo a Washington, Trump aclaró que quiere que Irán renuncie a sus ambiciones nucleares y entregue su uranio enriquecido, como quien pide las sobras de una fiesta. Insistió en que está tratando con “el hombre más respetado” del país, aunque no dio nombres. Esto llega tras un fin de semana de pura tensión, con amenazas de ataques a la infraestructura energética iraní si no liberan el paso en el estrecho de Ormuz. Teherán respondió con bravatas similares, haciendo que los mercados tiemblen más que un chihuahua en invierno. Trump, eso sí, suspendió los ataques por cinco días y le dijo a AFP por teléfono que «todo anda muy bien». ¿En serio?
El presidente también comparó la situación con Venezuela, alabando su relación con la presidenta interina Delcy Rodríguez y soñando con un cambio de régimen similar en Irán. Mientras, la cúpula iraní nombró a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de Alí Jamenei en un ataque de EE. UU. e Israel, aunque Mojtaba, herido, no ha aparecido en público. Trump jura que “ellos llamaron primero”. Si las charlas fallan, promete “bombardear a más no poder”. Esto parece más un guion de reality que una crisis internacional. ¿Próximo episodio: acuerdo o explosión?


