Donald Trump anunció el jueves que una flota de la Armada estadounidense navega rumbo al Golfo, mientras sube la tensión con Irán por la brutal represión de protestas contra el gobierno de Teherán. Aunque la semana pasada retiró su amenaza de intervención militar tras la suspensión de ejecuciones de manifestantes, Trump confirmó que los preparativos bélicos no se detienen.
Medios estadounidenses reportaron que el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln dejó maniobras en el mar de China Meridional para dirigirse a Oriente Medio. “Estamos vigilando a Irán”, dijo Trump a periodistas en el Air Force One, regresando del Foro Económico Mundial en Davos. “Saben que tenemos muchos barcos yendo en esa dirección, por si acaso. Tenemos una gran fuerza dirigiéndose hacia Irán”, afirmó, aunque agregó un guiño diplomático: “Quizás no tengamos que usarla. Prefiero que no pase nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”.
Trump también presumió que su amenaza de fuerza obligó a Teherán a suspender 837 ejecuciones previstas de manifestantes, y se mostró abierto al diálogo. Sin embargo, la situación en Irán sigue oscura: las autoridades reportaron 3,117 muertes durante las protestas el miércoles, aunque grupos de derechos humanos insisten que la cifra real es mayor.
¿Será esta flota un simple alarde de músculo o el preludio de un conflicto digno de Hollywood? Trump juega al sheriff internacional, pero el Golfo parece más un polvorín que un set de filmación. Esto tiene más incertidumbre que un final de temporada cliffhanger.


