¡Sorpresa en la Casa Blanca! Donald Trump soltó el lunes una bomba que tiene a todos tosiendo de la emoción: su administración podría relajar las restricciones federales sobre la marihuana, reclasificándola como una droga menos peligrosa. “Lo estamos considerando seriamente”, dijo a la prensa, como quien evalúa cambiar de marca de café.
Actualmente, la marihuana está en la Lista I a nivel federal, codeándose con pesos pesados como la heroína y el LSD, consideradas de alto riesgo de abuso y sin valor médico. Pero Trump, según The Washington Post, quiere bajarla a la Lista III, junto a sustancias como la ketamina y esteroides anabólicos, que tienen uso médico y menos potencial de adicción. “Mucha gente lo pide porque abriría puertas a investigaciones que ahora están más cerradas que un banco en feriado”, aseguró.
Esto no significa que Trump esté organizando un festival de humo ni legalizando nada. La reclasificación no es despenalización, pero podría ser un empujón gigante: menos barreras para estudios científicos y un alivio fiscal para las empresas de cannabis legal. Mientras, decenas de estados ya tienen programas de marihuana medicinal y recreativa, como si fueran adolescentes rebeldes ignorando las reglas de papá gobierno.
Eso sí, Trump no puede hacer esto solo con un chasquido de dedos. Se espera que firme una orden ejecutiva para que las agencias federales muevan el tema. Curiosamente, Biden ya lo intentó, pero su plan se quedó más estancado que un carrito de helados en invierno antes de que Trump tomara el mando en 2025. ¿Será este el primer paso hacia un futuro más verde o solo humo sin fuego?


