¡El Ártico está que arde con las obsesiones de Trump! Este miércoles, una delegación de Dinamarca y Groenlandia, liderada por el ministro Lars Løkke Rasmussen y su homóloga Vivian Motzfeldt, se reunió en la Casa Blanca con el vicepresidente JD Vance y el jefe de diplomacia Marco Rubio. El encuentro, que duró poco más de una hora, terminó sin declaraciones, pero horas antes Trump volvió a soltar su bomba: Groenlandia es “vital” para la seguridad de EE. UU. y su “Cúpula Dorada”.
Desde su regreso a la presidencia hace un año, y más tras el ataque en Venezuela del 3 de enero que derrocó a Maduro, Trump no suelta la idea de anexar esta isla autónoma danesa. En redes como Truth Social, exigió a la OTAN que Dinamarca “se salga ya” y desestimó al primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen con un despectivo “es su problema”. Según él, sin Groenlandia en manos gringas, Rusia o China la tomarán, aunque ninguna lo reclama.
Dinamarca no se queda de brazos cruzados. Horas antes, su ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, anunció más presencia militar en la isla y pidió a la OTAN mayor actividad en el Ártico. Suecia también enviará militares para maniobras a petición de Copenhague, que ha invertido casi 14,000 millones de dólares en la región. Europa respalda: Emmanuel Macron advirtió de “consecuencias inéditas” si se viola la soberanía, y Ursula von der Leyen afirmó que Groenlandia “pertenece a sus habitantes”.
Con solo 57,000 residentes y 2.16 millones de km², Groenlandia podría hacer de EE. UU. el segundo país más grande del mundo. Pero Dinamarca, miembro fundador de la OTAN, no cede. ¿Será esto un simple rifirrafe o el inicio de un deshielo diplomático? Esto está más tenso que un trineo en una tormenta polar.


