¡Donald Trump está repartiendo tarjetas de “no pasar por la casilla de salida” como si el mundo fuera su tablero de Monopoly! Este miércoles, el presidente de EE. UU. lanzó una amenaza vía Truth Social: cualquier país que suministre armas a Irán enfrentará aranceles del 50% sobre todos sus bienes vendidos a Estados Unidos. “Con efecto inmediato, sin exclusiones ni exenciones”, tronó Trump, como si estuviera cobrando renta en Park Place.
La movida llega horas después de anunciar un alto el fuego de dos semanas con Teherán, que accedió a reabrir temporalmente el estrecho de Ormuz, esa autopista marítima que todos quieren controlar. Pero no todo es palo; Trump también mencionó que su gobierno está “dialogando sobre un alivio de aranceles y sanciones con Irán”. ¿Castigo o zanahoria? Parece que el magnate juega a ser el buen y el mal policía al mismo tiempo, como en una buddy movie de los 80.
¿Y qué significa esto para el comercio global? Si alguien se atreve a mandar aunque sea un tirachinas a Irán, podría ver sus exportaciones a EE. UU. más caras que un boleto VIP a un concierto de Taylor Swift. Trump no dio nombres, pero el mensaje es claro: no quiere ver ni un clip de papel militar rumbo a Teherán. Mientras tanto, el mundo observa si este alto el fuego es un respiro real o solo una pausa para recargar baterías.
Esto pinta más incierto que apostar al clima en abril. ¿Será que Trump negocia la paz o solo sube la apuesta? Agárrense, que este juego de tronos comerciales apenas comienza.


