
Donald Trump, con la pluma más tecnológica que un influencer en TikTok, firmó un decreto este lunes para desatar la Misión Génesis, una iniciativa que parece sacada de una película de ciencia ficción barata. Se trata de una plataforma de inteligencia artificial que usará datos científicos federales para entrenar máquinas tan listas que podrían resolver el cubo de Rubik en un nanosegundo. ¿El objetivo? Acelerar descubrimientos científicos como si fueran pedidos de Amazon Prime.
La movida ordena al Departamento de Energía y a los Laboratorios Nacionales juntar cerebros brillantes, supercomputadoras y datos masivos en un sistema que suena más a conspiración de Silicon Valley que a plan gubernamental. Crearán una plataforma de IA en bucle cerrado, integrando superordenadores y datos para generar modelos que alimenten laboratorios robóticos. Michael Kratsios, de la Oficina de Política Científica, dice que esto desbloqueará datos federales y convertirá años de investigación en un simple “refrescar página”. Desde plegamiento de proteínas hasta fusión nuclear, la IA promete experimentos más rápidos que un swipe en Tinder.
El secretario de Energía, Chris Wright, admite que el sector privado ya invierte millones en IA, pero el Gobierno quiere redirigir ese músculo hacia descubrimientos científicos y avances de ingeniería. Trump, obsesionado con ganarle a China en esta carrera tecnológica, también anuló un decreto de seguridad de IA de Biden y lanzó un Plan de Acción para hacer de EE. UU. la meca de las máquinas pensantes.
¿Seguridad nacional, biotecnología y energía nuclear en manos de una IA? Suena a receta para un blockbuster de Hollywood o un meme viral desastroso. Mientras, todos cruzamos dedos para que esta Misión Génesis no termine siendo un Génesis de problemas.

