
En un giro digno de una comedia de enredos, Donald Trump envió una carta a Isaac Herzog, presidente de Israel, pidiendo un indulto para Benjamin Netanyahu, a pesar de que el primer ministro enfrenta cargos de corrupción más largos que una fila en el DMV. Trump, con su habitual sutileza de elefante en cristalería, insiste en que “Bibi” es víctima de una cacería política.
La oficina de Herzog respondió con un comunicado que básicamente dice: “Gracias, Donald, por tu apoyo a Israel y por pelear por los rehenes y la seguridad en Gaza, pero, oye, hay un formulario para esto del indulto, ¿sabes?”. Es como si Trump quisiera saltarse la fila en un buffet, pero le recordaran que primero debe agarrar el plato. No es la primera vez que el magnate neoyorquino aboga por Netanyahu; en octubre, durante una visita, minimizó los regalos de multimillonarios que “Bibi” aceptó, como si fueran simples caramelos de Halloween.
Netanyahu, en el ojo del huracán desde mayo de 2020, enfrenta tres casos de corrupción, incluyendo fraude y sobornos. El más jugoso, el Caso 4000, alega que usó su poder para favorecer a Bezeq a cambio de cobertura mediática favorable, algo que él niega con más pasión que un adolescente pillado en una mentira. Trump, por su parte, califica los cargos de “injustos” y “políticamente motivados”, como si fuera el guionista de un drama de bajo presupuesto.
Así que, mientras Trump juega a ser el héroe de capa y Twitter, el mundo observa este culebrón internacional. ¿Conseguirá Netanyahu su indulto o seguirá este juicio eterno? Agarra tus palomitas, esto tiene más drama que un reality de citas.

