Donald Trump está jugando al Monopoly global y ahora tiene la mira puesta en Groenlandia, ese pedazo de hielo danés lleno de recursos y valor geoestratégico. La Casa Blanca confirmó este miércoles que el presidente y su equipo de seguridad nacional debaten «activamente» cómo anexar el territorio autónomo. ¿Compra amistosa o tanques de bienvenida? Todo está sobre la mesa, según la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, quien básicamente dijo que Trump no descarta nada, ni siquiera un asalto militar contra un aliado de la OTAN.
Leavitt esquivó preguntas sobre por qué el presidente no rechaza la opción de fuerza con la elegancia de un malabarista en un circo, insistiendo en que Trump siempre juega con un mazo completo de cartas. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que se reunirá con Dinamarca la próxima semana para charlar sobre este tema. Rubio, con tono de diplomático que prefiere el café antes que las balas, aclaró que si Trump ve una amenaza a la seguridad nacional, cualquier presidente podría optar por medidas militares. Aunque, claro, él prefiere resolverlo con palabras, como en el caso de Venezuela.
Esto suena más loco que pedirle a un pingüino que venda su iglú. ¿Groenlandia como el nuevo estado 51 o un campo de batalla helado? La OTAN debe estar sudando frío con esta novela. Trump, ¿estás coleccionando territorios o solo quieres un lugar fresco para tus vacaciones? Esto pinta más raro que un iceberg en el desierto.


