Donald Trump ha decidido jugar duro, anunciando que desde el 1 de febrero impondrá un arancel del 10% a productos de Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Suecia hasta que Dinamarca ceda Groenlandia. ¿Estrategia diplomática o pataleta inmobiliaria? Los aliados de EE. UU. están que trinan.
Europa no se queda de brazos cruzados y baraja represalias, desde aranceles recíprocos hasta una jugada financiera de alto riesgo: vender bonos del Tesoro estadounidense. Con un tercio de los 30 billones de dólares en bonos en manos extranjeras, lideradas por Japón, Reino Unido y Francia, una venta masiva dispararía las tasas de interés a largo plazo, complicando la vida a la administración Trump y a la economía gringa. Ipek Ozkardeskaya, de Swissquote, advirtió que los europeos tienen 10 billones en activos estadounidenses; deshacerse de ellos sería un golpe brutal para los mercados yankees.
En Davos, Bessent, representante de EE. UU., desestimó el pánico como “narrativa falsa”, asegurando que el mercado del Tesoro es el más líquido y rentable del mundo. Pero los mercados globales ya muestran señales de “venta de Estados Unidos”, según Kathleen Brooks de XTB. Con Wall Street cerrado por festivo, los rendimientos de bonos suben y el dólar cae, mientras Japón lidera una liquidación masiva, señaló Patrick Munnelly de Tickmill.
La UE convocó una cumbre de emergencia en Bruselas para este jueves, y Trump aceptó reunirse con “varias partes” en Davos. Mientras, Howard Lutnick, secretario de Comercio, advirtió a Europa contra represalias, recordando acuerdos pasados tras tensiones similares. ¿Escalada de aranceles o bluff diplomático? Esto parece más un juego de póker de alto riesgo que una negociación. Mejor agarren las fichas, porque la partida apenas comienza.


