¡Se viene el circo internacional! Donald Trump viajará a China del 31 de marzo al 2 de abril, según confirmó este viernes un funcionario de la Casa Blanca. El presidente estadounidense se reunirá con Xi Jinping en un encuentro más esperado que la final de un reality show, todo en medio de tensiones entre las dos mayores economías del planeta.
“Va a ser una locura”, soltó Trump el jueves a líderes extranjeros, prometiendo “el mayor espectáculo en la historia de China”. No es para menos: esta será la primera reunión cara a cara desde octubre en Corea del Sur, donde acordaron recortar aranceles a cambio de que Pekín frene el comercio ilícito de fentanilo, reanude compras de soja estadounidense y mantenga las exportaciones de tierras raras. También es el primer encuentro desde febrero, cuando Xi tocó el tema espinoso de las ventas de armas de EE. UU. a Taiwán, un punto que en octubre esquivaron como si fuera un charco de lodo.
Hablando de Taiwán, la isla sigue siendo el elefante en la habitación. China la reclama como suya, mientras Taipéi dice “ni madres”. EE. UU., aunque tiene relaciones formales con Pekín, es el principal proveedor de armas de Taiwán, con un acuerdo de 11,100 millones de dólares anunciado en diciembre. Washington está obligado por ley a ayudar a la isla a defenderse, lo que no deja de irritar a Xi.
¿Prolongarán la tregua comercial o estallará una nueva guerra de aranceles? Trump quiere un espectáculo, pero esto pinta más tenso que un duelo de miradas en un western. Agárrense, que este viaje promete fuegos artificiales.


