¡Drama en el sudeste asiático! Tailandia y Camboya se acusan de atacarse como si estuvieran en un duelo de videojuegos, con cohetes, drones y hasta tanques. Mientras tanto, Donald Trump, desde un mitin en Pensilvania, aseguró que hará una llamada mágica para detener esta bronca fronteriza que estalló el lunes.
Los enfrentamientos, que reventaron un alto al fuego negociado por Trump en julio, tienen a ambos países señalándose con el dedo. Tailandia dice que cohetes camboyanos BM-21 cayeron cerca del hospital Phanom Dong Rak en Surin, evacuando a todos a un refugio. También reportan ataques con drones y tanques cerca del templo disputado de Preah Vihear. Camboya, no se queda atrás, acusa a Tailandia de disparar morteros a civiles en Battambang, usar artillería en Pursat y hasta enviar aviones F-16 a soltar bombas en su espacio aéreo.
La cosa está tan tensa que Camboya retiró a sus atletas de los Juegos del Sudeste Asiático en Tailandia por “seguridad”. El ministro tailandés descarta mediaciones, mientras un asesor de Hun Manet, primer ministro camboyano, dice que están listos para charlar. ¿Y Trump? Se jacta de haber parado guerras entre Pakistán e India o Israel e Irán, y promete que su llamada frenará este lío. “¿Quién más podría detener una guerra con un telefonazo?”, dijo, como si fuera el superhéroe de la diplomacia.
El portavoz camboyano Pen Bona solo pide paz, y Tailandia no sabe si su primer ministro ya habló con Trump. ¿Será esta llamada el fin del caos o solo otro episodio de este culebrón fronterizo? Agárrense, que esto pinta más explosivo que un reality show.


