
Donald Trump ha desatado un nuevo huracán en la Casa Blanca, proponiendo nada menos que la pena de muerte para legisladores demócratas que, según él, incitan a la sedición. ¿El crimen? Pedir a militares que desobedezcan órdenes «ilegales». Desde Truth Social, Trump gritó al mundo que esto es traición pura y dura.
El magnate convertido en presidente no se guardó nada, calificando las acciones de estos demócratas como un peligro mortal para Estados Unidos. «Nos quedaremos sin país si no damos ejemplo», tronó en sus mensajes, exigiendo arrestos y juicios inmediatos. Parece que Trump ve esta situación como una película de acción donde él es el héroe y los demócratas, los villanos de capa negra. ¿O será que leyó demasiados guiones de Hollywood?
Todo esto explotó tras un vídeo de seis legisladores demócratas, exmilitares y exagentes de inteligencia, que recordaron a las Fuerzas Armadas su deber de rechazar órdenes que violen la Constitución. «Las amenazas no solo vienen de fuera, sino de dentro», advirtieron, dejando claro que no es momento de seguir ciegamente cualquier mandato. Su mensaje, grabado con la seriedad de un tráiler de guerra, puso a Trump en modo berserker.
Honestamente, esto parece un reality show que se salió de control. ¿Pena de muerte por un vídeo? Suena más a un guion rechazado de Netflix que a política seria. Mientras Trump pisa el acelerador del drama, uno se pregunta si no sería mejor resolver esto con un debate en vivo… o al menos con un meme viral.

