Donald Trump, el presidente con más branding personal que un influencer de Instagram, soltó una perla este viernes al llamar al estrecho de Ormuz “el estrecho de Trump” durante un foro de inversiones en Miami. Aunque lo calificó de “error”, remató con un pícaro “conmigo no hay accidentes”, dejando claro que su ego no conoce fronteras, ni geográficas ni lingüísticas.
En el evento FII Priority, respaldado por Arabia Saudita, Trump insistió en que Irán debe abrir este paso clave para el tránsito de petróleo si quiere un acuerdo de paz. Según él, las negociaciones para acabar con un conflicto de un mes están en marcha, aunque Teherán parece no estar enterado de su propia disposición a dialogar. “Sería fantástico si pudiéramos hacer algo, pero tienen que abrir el estrecho de Trump, digo, de Ormuz. Lo siento, qué error tan terrible”, dijo, mientras los medios seguramente preparaban memes más rápido que un tuit viral.
No contento con renombrar pasos marítimos, Trump reveló que ordenó llamar al golfo de México “golfo de Estados Unidos” y ya cambió el Kennedy Center por “Trump-Kennedy Center”. En una reunión de gabinete, incluso sugirió controlar el petróleo iraní como hicieron con Venezuela, mientras la guerra en Oriente Medio sigue ardiendo. Por si fuera poco, Marco Rubio, secretario de Estado, alertó que Irán podría imponer un “sistema de peaje” en Ormuz, donde pasa un quinto del petróleo mundial.
¿Estrecho de Trump o peaje persa? Esto suena más descabellado que un reality show en el que Trump sea el cartógrafo oficial del planeta. Algo nos dice que su Sharpie ya está listo para redibujar más mapas.


