¡Vaya circo en la Casa Blanca! Donald Trump, con su característica sutileza de elefante en cristalería, ratificó este martes a su secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, tras un escándalo que parece sacado de una película de acción barata. En Mineápolis, un enfermero terminó en el guion equivocado durante una protesta, y no, no fue un final feliz.
El sábado pasado, Alex Pretti, un enfermero de 37 años, se convirtió en el protagonista trágico de una manifestación en Mineápolis. Agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), aparentemente confundiendo la protesta con un set de «Rápido y Furioso», abrieron fuego contra él. ¿El resultado? Una vida menos y un montón de preguntas más. Pero Trump, en su estilo de «todo está bien mientras yo lo diga», descartó cualquier idea de despedir a Noem. Frente a periodistas, soltó un «No» más seco que un desierto en verano.
«No puedes tener armas, no puedes caminar con armas, no puedes hacerlo», dijo Trump, como si estuviera regañando a un niño con una pistola de agua. Luego calificó la muerte de Pretti como un «incidente desafortunado», lo que en lenguaje político equivale a decir «ups, mi error». Mientras tanto, las calles de Mineápolis siguen ardiendo con indignación, y el ICE parece estar practicando para un remake de «RoboCop» sin leer el guion de ética.
¿Y qué sigue? Trump parece pensar que esto es solo un bache en el camino hacia su reality show presidencial. Pero entre balas perdidas y declaraciones desatinadas, uno se pregunta si alguien en la Casa Blanca tiene un guion coherente o al menos un extinguidor para tanto fuego.


