Desde el Foro Económico Mundial en Davos, Donald Trump dio un giro inesperado este miércoles, dejando de lado sus amenazas de aranceles para apoderarse de Groenlandia y anunciando un posible acuerdo que, según él, hará feliz a todos. ¿Diplomacia o estrategia para calmar los mercados nerviosos?
En un viaje relámpago a Suiza, Trump aseguró haber establecido el “marco de un futuro acuerdo” para Groenlandia y la región ártica, escribiendo en Truth Social sobre un pacto que garantice su sistema de defensa antimisiles “Golden Dome” y acceso a minerales críticos, mientras bloquea a Rusia y China. “Es un acuerdo para siempre”, dijo a la prensa tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, insistiendo en que no usará la fuerza, aunque semanas atrás sonaba como un general en pie de guerra. Un portavoz de la OTAN confirmó que siete aliados árticos trabajarán por la seguridad colectiva y para evitar que potencias rivales se afiancen en el territorio.
Dinamarca, por su parte, pidió manejar esto con diplomacia privada y no por redes sociales. El ministro Lars Lokke Rasmussen subrayó respetar la soberanía del reino y la autodeterminación groenlandesa. Trump, mientras, delegó las negociaciones a JD Vance, Marco Rubio y Steve Witkoff, prometiendo más detalles pronto. El cambio de tono calmó los mercados, con el S&P 500 subiendo más de 1.5% tras una caída reciente.
En su discurso, Trump no solo habló de Groenlandia, sino que aprovechó para regañar a Europa por energía eólica, inmigración y geopolítica, mientras se presentaba como el guardián de los valores occidentales. También presumió del derrocamiento de Maduro en Venezuela, pero minimizó lo de Groenlandia como una “pequeña petición” sobre un “pedazo de hielo”. ¿Acuerdo histórico o puro teatro? Con Trump, todo puede ser un reality show.


