¡Alianza en tiempos de bombas! El martes, Donald Trump recibió al canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca, agradeciéndole su respaldo a la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. Desde el Despacho Oval, Trump destacó que Alemania está “ayudando” al permitir que fuerzas estadounidenses accedan a ciertas bases, marcando diferencia con Reino Unido y España, que no parecen tan entusiastas.
Merz, con cara de quien firma un cheque en blanco, afirmó que ambos países comparten el deseo de tumbar el régimen iraní actual y que discutiría con Trump el “día después” de la operación militar. También tocaron temas como la guerra de Rusia en Ucrania y un acuerdo comercial con la UE. Sin embargo, este apoyo a la ofensiva estadounidense-israelí es un campo minado político para Merz, quien podría enfrentar críticas en casa. El domingo evitó criticar los ataques aéreos, pero tampoco los aplaudió, mientras detractores de Trump gritan que la operación carece de respaldo legal internacional.
Trump aclaró que no pide tropas alemanas en el terreno, solo facilidades para aterrizar en “ciertas zonas”. “Nos lo están poniendo fácil, y se lo agradecemos”, dijo, elogiando a Merz como “excelente líder”. El canciller, por su parte, llamó a estos “tiempos difíciles” y subrayó que Ucrania sigue siendo prioridad. “Hay demasiados malos en este mundo. Queremos que esa guerra termine, pero Ucrania debe preservar su territorio”, aseguró.
Mientras, Alemania y Francia planean reforzar su cooperación en disuasión nuclear, adaptándose a tensiones transatlánticas y amenazas rusas. Merz, recién llegado de charlas con Xi Jinping, busca mantener su buena onda con Trump, quien pone a Ucrania alta en su lista. ¿Será esta dupla el nuevo dúo dinámico o solo un apretón de manos en medio del caos?


