¡Milagro en la Casa Blanca! Donald Trump y Gustavo Petro, el dúo menos probable desde un reality de citas, acordaron este martes dejar atrás meses de insultos y buscar «caminos comunes» contra el narcotráfico. Trump, con su diplomacia de bulldozer, admitió que no eran mejores amigos, pero aclaró que no se sintió insultado porque, bueno, nunca había conocido a Petro.
En una reunión discreta sin pompa ni Trump recibiendo a Petro en la puerta, ambos líderes charlaron con cancilleres, el ministro de Defensa colombiano y el vicepresidente JD Vance presentes. No hubo declaraciones conjuntas ni medidas concretas, pero Petro salió optimista desde la embajada colombiana, diciendo que la impresión fue positiva. Según él, lo que los une es la libertad, aunque suene más a discurso de película que a plan real.
Petro aprovechó para pedirle a Trump que medie entre Colombia y Ecuador, enfrascados en una guerra arancelaria. Y Trump, que se jacta de haber resuelto ocho conflictos mundiales, dijo que sí. Petro también insistió en ir tras los capos del narcotráfico, pero no los que imaginas, sino los que operan fuera de Colombia. Le pasó nombres a Trump, como quien entrega una lista de compras.
La relación entre ambos ha sido un ring de boxeo. Trump llegó al poder queriendo meter mano en América Latina, chocando con líderes de izquierda como Petro y Maduro. Aunque Maduro ya está fuera de juego, con Petro hubo roces duros, desde sanciones personales hasta eliminar la certificación antinarcóticos de Colombia. Petro, sin morderse la lengua, dijo que no actúa bajo chantajes y que la reunión fue «entre libres». ¿Paz duradera o tregua temporal? Esto está más incierto que un pronóstico del tiempo.


