Si pensabas que las novelas de espías se quedaron en la Guerra Fría, la reunión del domingo en Mar-a-Lago entre Donald Trump y el presidente de Ucrania te hará cambiar de idea. Trump soltó una perla que dejó a todos boquiabiertos: “Rusia quiere que Ucrania tenga éxito”. Sí, como si Putin fuera el coach motivacional de Zelenski. En una entrevista con *El Economista*, el periodista Marc Marginedas, autor de *Rusia contra el mundo*, desglosa esta relación tóxica y la influencia del Kremlin, desde América Latina hasta Ucrania.
Marginedas no se anda con rodeos sobre Trump y su aparente debilidad por Putin. Habla de un plan de 28 puntos, supuestamente urdido por Kirill Dmitriev, un elitista ruso con vínculos a la familia de Putin, que habla el idioma de los negocios como si fuera un tiburón de Wall Street. Según el periodista, Trump sabe que su primera presidencia tuvo un empujón ruso, con más de 100 millones de estadounidenses expuestos a anuncios falsos en 2016, pagados por Moscú, que avivaron el racismo y desmotivaron el voto negro hacia Clinton. ¿Y la guinda? Rumores de que dinero ruso salvó a Trump de la bancarrota más de una vez.
En América Latina, Marginedas ve a Rusia y China como un dúo dinámico para sacar a EE. UU. de la región, con propaganda de RT y cursos en Nicaragua, mientras China pone la plata. Critica la simpatía de figuras como Pablo Iglesias e Inna Afinogenova, vinculados a medios como Canal Red, que empujan narrativas pro-Putin. Sobre México, alaba el pragmatismo de Sheinbaum, pero advierte de intenciones ocultas en su entorno para alejar al país de Washington.
¿Es Trump un peón de Putin o solo un fan del estilo autoritario? Marginedas, con su experiencia personal de secuestro en Siria, sugiere que el juego de poder ruso es más oscuro de lo que parece. Esto no es un reality; es geopolítica con esteroides.


